El gruñón – Cuentos infantiles

Cuentos infantiles: Seguimos con este cuento infantil que seguro te va a gustar, Va sobre un hombre cavernicola y sus historias. Un estupendo cuento infantil para toda la familia. Empezamos ?.  🙂

Hace unos cinco mil doscientos cuarenta y seis años vivía un hombre de las cavernas llamado Ug the Grumpy. Vivía en la cima de un valle solitario, pero en aquel entonces todo estaba solo. Tenía un palo grande y botas de piel de mamut y le gustaba correr tras todos los animales y asustarlos. Ug the Grumpy era asqueroso con todos los animales o cosas con las que se encontraba, no importaba si el que sabía que era grande o pequeño, le gustaba asustarlos, y otra cosa que le gustaba era; todo el ruido que pudo.

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«Raaar!», «Aaargh!» Y «Graah!» Estos fueron algunos de sus sonidos favoritos. Por la noche, Ug el Gruñón regresó a su cueva, se sentó junto a su fuego y comió tanta carne como pudo, y cuando terminó pintó cosas en las paredes de su cueva, con las cosas que le habían sucedido ese día, y eso cómo se sintió… Feliz.

Pero a nadie le gustó Ug the Grumpy. Asustó a todos, y todos se mantuvieron alejados de él. Nadie fue ni pasó cerca de su cueva. Entonces, una noche, cuando Ug se sentó junto al fuego en la cueva, vio una estrella fugaz. Una gran luz blanca se extendió por el cielo y lo sorprendió, era muy hermosa. Ug, miró al cielo y, por primera vez en su vida, deseó tener un amigo para poder contarle todo lo que había visto. Por primera vez en su vida, Ug se sintió solo.

Al día siguiente salió de la cueva y no rugió y pateó sus botas. En cambio, siguió por el camino que bordeaba el arroyo y se sentó tristemente a mirar su reflejo en el agua. De repente, un ratón que intentaba cruzar el río un poco más abajo cayó al agua y comenzó a gritar y agitar las patas, no sabía nadar. Ug miró hacia abajo y vio el ratón. Sin pensarlo, extendió su mano que era tan grande como un ladrillo y levantó el ratón muy suavemente en la orilla del río.

El ratón se sacudió y se tumbó en la hierba, y Ug volvió a sentarse en la orilla del río, con su gran cabeza en sus grandes manos. Se sentía más solo que nunca. Esa noche no comió nada ni encendió fuego. Se acurrucó en la cama y se quedó allí sin poder dormir. Se sintió muy, muy solo. cuentos infantiles

Pero a la mañana siguiente sucedió algo. Ug acababa de levantarse cuando escuchó el sonido de pequeños pies. Alguien viene Fue el raton. Y el ratón tenía en sus patas una flor. El ratón puso la flor a los pies de Ug y lo miró con sus grandes ojos azules.

Ug estaba completamente sorprendido. Se dio cuenta de que la flor era un agradecimiento al ratón.

¡Había hecho un amigo!

Estaba tan feliz que comenzó a cantar. Se levantó y bailó de alegría por la cueva. Se sintió tan bien que cruzó el río, cantando y cantando. No podía dejar de sonreír a todos los que conocía. Al principio la gente sospechaba. ¿Era posible que Ug fuera realmente tan feliz y amigable? ¿No estaba siempre enojado y ruidoso? Pero al final comenzaron a creer que debía ser cierto, y todos sonrieron y estrecharon la mano de Ug y también compartieron su felicidad, con sonrisas y abrazos.

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Y después de un tiempo nadie le tenía miedo. Dejó atrás su vieja y solitaria cueva y vino a vivir con todos los demás. Hizo muchos amigos y nunca más se sintió solo. Y al final se le dio el nombre de Ug the Loving, porque lo que más le gustó fue dar abrazos.

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